jueves, 30 de agosto de 2007

Estalingrado

Una de mis pasiones siempre ha sido hablar acerca de la Segunada Guerra Mundial, he leído mucho acerca de ella y me he pasado horas en mi cama pensando, todas las posibilidades que hubieron de que el ejército alemán la hubiera podido ganar.
Según he leído, los alemanes iniciaron la invación el 22 de junio de 1943, la denominarón la Operación Barbarroja. La táctica de la Blitzkrieg tuvo un impactante resultado sobre la campaña y las victorias alemanas no se hicieron esperar, para finales de verano los alemanes tenían un millón de prisioneros.
Los alemanes rechazaban con sus divisiones a las contraofensivas rusas y avanzaban con sus poderosas Panzerdivisions. Parecía que Rusia caería en tres meses o inclusive menos, pero los alemanes no contaban con las leyes de la naturaleza y su avance se detuvo, no por los rusos sino por un enemigo con el que no habian contado, el general barro. Los alemanes utilizaron todos sus recursos para poder hacer pasar los tanques y las motocicletas sobre los fangos que se formaban. Utilizaron las carretas de los pueblos que conquistaban, junto con los animales.
Los alemanes rezaban para que llegará el invierno y poner de nuevo en marcha la máquina de guerra nazi. Era principio de septiembre y el inierno ruso llegó antes de tiempo. Poco a poco la brisa del generla invierno fue congelando el lodo y las carreteras se hacían duras para soportar en peso de los tanques. La máquina de guerra estaba de nuvo en acción.
Los alemanes estaban felices conquistando pueblo tras pueblo y pasó algo insólito. Los generales sabían que conquistando la capital se caería el imperio comunista y tendrían estático al país con lo que se ganaría la guerra; pero no cantoaban con la decisión del Führer. El Führer veía una victoria fácil y en vez de atacar la capital mandó la orden de que todas las unidades debían dar vuelta hacia otra dirección:Kiev.
Los alemanes demorarón un mes para coquistarla, pero lo lograró. Los oficiales se mostraron enojados por la decisión del Führer. Para esa época ya habían prolongado las guerra por mucho tiempo, tiempo muy valioso, en el cual los rusos organizarón las defensas de la capital y mandaron a tropas traidas desde Siberia para defenderla. En ese entonces el termómetro marcava temperaturas de -40°. Los alemanes se dieron cuenta de que tenían más bajas por el frío que por el mismo enemigo. Cuando los alemanes lanzarón la ofensiva sobre la capital estaba desorganizados y no tenían el material humano para capturarla por lo que perdieron la iniciativa y más tarde la guerra.

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